jueves, 16 de enero de 2014

Academia Nacional de Historia

Incorporación de Juan Carlos Morales Mejía  a la Academia Nacional de Historia.



El Dr. Javier Gomezjurado Zevallos coloca el botón correspondiente al magíster Juan Carlos Morales Mejía, en el auditorio del gobierno Provincial de Imbabura.

Constan en la gráfica,  Dr. Javier Gomezjurado Zevallos, Dr. Jorge Núñez Sánchez, director de la Academia Nacional de Historia, Mg. Juan Carlos Morales Mejía, nuevo miembro, Ing. Diego García Pozo, y  asesora comunicacional Tania Loaiza.







El Dr. Jorge Nuñez Sánchez, recibe como nuevo miembro de la Academia a Juan Carlos Morales Mejía.










 


Durante el vino de honor, constan Morales Mejía, Dra. Mariana Guzmán, Sra. Rosa Mejía y el Dr. Jorge Núñez Sánchez.













Dr. Jorge Núñez Sánchez, Juan Carlos Morales Mejía, y Phd, Hugo Burgos, durante el acto realizado en Ibarra







Referencias:

Academian Nacional de Historia
http://media.wix.com/ugd/651b02_ded4374feef24d3b9d199ee01eb99927.pdf

Periódico Expectativa
http://periodicoexpectativa.com/laclavedelainformacion/

Radio Ritmo

http://www.radioritmofm.com/index.php/noticias/3511-juan-carlos-morales-se-incorporo-como-miembro-de-la-academia-nacional-de-historia 

http://www.radioritmofm.com/index.php/noticias/3510-director-nacional-de-la-academia-de-historia-para-ser-miembro-de-la-academia-se-requiere-tener-un-prestigio-y-reconocimiento

domingo, 12 de enero de 2014

Morales a la Academia Nacional de Historia



 Historia oral y mitología:
Brujas voladoras de la Sierra Norte
   
Amauta poderoso, toda verdadera canción es un naufragio.
César Dávila Andrade

La Academia Nacional de Historia de Ecuador tiene el honor de invitar a la Sesión Pública Solemne en la que se recibirá como Miembro Correspondiente de la Institución a Juan Carlos Morales Mejía, Magíster en Cultura, quien disertará sobre el tema “Historia oral y mitología: Brujas voladoras de la Sierra Norte”, el próximo miércoles 15 de enero en Ibarra, 11h00, en el auditorio del Gobierno Provincial de Imbabura, de las calles Bolívar y Oviedo.
El discurso de bienvenida será pronunciado por el Dr. Jorge Núñez Sánchez, director de la Academia fundada en 1909 y que es parte de la Asociación Iberoamericana de Academias Nacionales de Historia.

Con más de 30 libros publicados, Morales (Ibarra, 1967) investiga –desde hace 15 años para Editorial Pegasus- las mitologías de Ecuador, por lo que ha investigado y escrito 150 mitos del país que constan en publicaciones como Los dioses mágicos del Amazonas, Mitologías de Imbabura, Leyendas de Ibarra, Mitologías de Antonio Ante, audiolibro Mitologías de Guayaquil, Quito en tiempo de campanas, Jugando con el abuelo y la abuela, adaptación de mitos de Carchi, Esmeraldas e Imbabura, para el Ministerio de Cultura de Ecuador. Además de los cuadernillos El duende de San Vicente o La Caja ronca, escenificada en teatro. Parte de estas investigaciones sirvieron de guiones para la producción de radio Nederland Internacional.

El tema que disertará es producto de una investigación in situ, durante cuatro meses, en el pueblo de San Blas de Urcuquí, Imbabura, donde el tema de las “brujas voladoras” es un mito “vivo”, siguiendo los postulados de Mircea Eliade. Es parte del texto Triángulo de brujas y Aquelarre de brujas, publicados en varios libros, con ilustraciones de José Villarreal.

Morales, quien tiene una especialización en Historia del Arte es, desde hace cinco años, articulista del diario público El Telégrafo y su libro de literatura fantástica Fabulario del dragón, traducido al inglés y francés e ilustrado por Jorge Porras, obtuvo el primer premio, entre varias categorías, Gráfica de Oro, en el XV Concurso Latinoamericano de Productos Gráficos “Theobaldo de Nigris”, en Buenos Aires, Argentina, como reconocimiento a Imprenta Mariscal, quien imprimió esta obra bajo el sello creativo de Trama. Merced a sus investigaciones en torno a la mitología del Amazonas fue invitado, en 2007, al Instituto Histórico y Geográfico a Belém do Pará, Brasil. Ha sido ponente en varios encuentros nacionales de Historia con temas como Cartografía mítica de Ibarra y La triste historia del Luterano de Riobamba y el cura Montalván.

Su último libro es El poeta y la luna, que incluye El poeta y el mar, de la serie de micropoemas. Realizó, junto con los investigadores Manuel Espinosa Apolo y Franklin Cepeda Astudillo, la Validación del pasillo como patrimonio inmaterial de Ecuador, para el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural del país, como parte del reconocimiento mundial de este género.

En su discurso, que trata sobre la oralidad, dice: ¿Por qué es importante la mitología? Porque responde las preguntas básicas de una comunidad: origen, existencia y destino. Malinowski señala que los mitos permiten expresar y realzar las creencias, y salvaguardar los preceptos de orden moral; gracias a ello la tradición adquiere mayor valor y prestigio, hasta lograr su fortaleza. Además que permiten un acceso hacia lo eterno. “Permiten una evasión del tiempo real o la temporalidad existencial del ser humano con una realidad cruda y terrible: la muerte. Los mitos satisfacen una necesidad no sólo de conocimiento sino emotiva y afectiva. Por todas estas razones, los mitos aseguran la cohesión de cualquier comunidad histórico-social”. Morales asegura que los mitos son tan reales como los dragones.
 


Aquelarre de brujas



Hace mucho tiempo, existían unas brujas que se reunían en su aquelarre para bailar en torno al fuego e invocar a las fuerzas malignas. Estos sucesos fantásticos se daban en un profundo bosque que los viajeros procuraban evitar,  porque sabían de las artimañas de estas mujeres, que se decía, conferenciaban con fuerzas del averno.

 Acertó a pasar por esos parajes,  acaso perdido en el camino, un jorobado que se quedó casi petrificado  cuando  -separando unas ramas-  miró a las brujas danzando en torno a la inmensa hoguera.
-Lunes y martes y miércoles, tres -decían las hechiceras y se movían con sus piernas ágiles para volver a repetir:
-Lunes y martes y miércoles, tres -replicaban y sus rostros parecían multiplicarse en medio de las sombras.
El jorobado, acaso contagiado con la melodía, replicó desde su escondite:
-Jueves y viernes y sábado, seis.
Hubo un silencio hasta que una bruja, que parecía dirigir el aquelarre se plantó con una mirada que escudriñaba la noche:
-¿Quién fue el que dijo eso?
El hombre del bulto se quedó pasmado. Después, tímidamente, se acercó donde estas seductoras mujeres que le aguardaban.
-Por ayudarnos a completar nuestra canción recibirás una recompensa,  le dijo la maga, con unos ojos siniestros,  pero con la sonrisa amable.
-Te quitaremos la joroba,  exclamó y al punto el campesino adquirió una forma espigada y se adentró en el bosque más contento que un conejo que se libra de un halcón. Además, le obsequiaron un talego de oro.

Llegó al pequeño pueblo donde vivía y la noticia se propagó a otros sitios que no tardó en llegar hasta un hombre codicioso que pensó obtener también una recompensa en oro de buena lid.
Se dirigió por el bosque  y con tan buena suerte que se encontró,  al cabo de varios días,  con el mismo aquelarre de brujas, quienes cantaban en medio de la noche en torno a la hoguera.
-Lunes y martes y miércoles tres,  seguidas de un coro que replicaba:
-Jueves y viernes y sábado seis.

Las hechiceras iban tomadas de las manos en esta ronda,  mientras una melodía las envolvía en un círculo que representaba un ritual antiquísimo,  con simbologías de estos seres poseedoras de sabiduría secreta.

La canción seguía en ascenso, “in crescendo”,  como dicen los músicos,  y parecía que las cabelleras lustrosas de las brujas, se mecían en un aire liberador,  mientras las llamas creaban sombras que parecían formar entes que huían despavoridos en medio del bosque.
Lunes y martes y miércoles tres; jueves y viernes y sábado seis...
A esto,  con gran sonoridad, el curioso  replicó:
¡Domingo siete!
Las brujas se detuvieron en el acto y hasta las llamas parecieron petrificarse.
-¿quién dijo eso? Dijo una de ellas.
Saltando desde los matorrales,  llegó el hombre,  que seguro pensó,  sería recompensado ante tremenda inspiración.
Fue recibido solemnemente, en el centro del círculo. Y otra dama de la noche habló: ¡por haber interrumpido y arruinado nuestra canción, recibirás como castigo  esta joroba,  exclamó airada,  al punto que colocó sobre los hombros del desdichado la misma giba,  que hasta hace poco pertenecía al primer  hombre que se internó por esos parajes.
Fue así,  que el codicioso regresó a su pueblo,  con una maleta de carne en la espalda mientras,  en las profundidades del bosque,  continuaba una melodía,  llevada por varias manos enlazadas,  que danzaban en torno de una fogata: 
Lunes y martes y miércoles tres: jueves y viernes y sábado seis...

Esta mitología antigua  aún es posible encontrar en el norte de Ecuador. Esque al mirar un mapa detenidamente se descubre un secreto: un triángulo casi perfecto entre las poblaciones de Mira, Pimampiro y Urcuquí. Esa es la ruta de las brujas voladoras, que vuelan extendiendo los brazos, con sus vestidos blanquísimos y ondulantes,  mientras repiten una fórmula mágica:

De viga en viga
De villa en villa
Sin  Dios ni Santa María

No van en escoba ni tampoco llevan trajes negros y sombreros arrugados, como  las brujas nórdicas; aunque también fueron perseguidas por la Inquisición, aquella que condenó al sabio Galileo Galilei por afirmar que la tierra gira alrededor del Sol. Por eso, otras voces, dicen que en verdad las brujas guardan una sabiduría secreta lejos de la arrogancia del poder. Son antiguas magas perseguidas por sus ritos profanos,  para los ojos de los inquisidores.

Las brujas norandinas son bellísimas, al punto que convierten a los hombres desprevenidos  en gallos o en manos de plátanos, que cuelgan en aleros  de sus casas. Pero no transforman a sus víctimas en sapos sino  que,  en los tiempos antiguos, traían  noticias de los lugares distantes.

MORALES Mejía, Juan Carlos. Libro Jugando con el abuelo y la abuela, Ministerio de Cultura de Ecuador.

Ilustración Brujas voladoras: José Villarreal

El último vuelo de Kujanchan

¿Por qué Latinoamérica –palabra creada por los intelectuales en París– tiene pensamiento mientras Europa posee filosofía? ¿Por qué Grecia o Roma nos han legado su mitología mientras que por nuestras tierras hemos llegado –máximo– a las tradiciones o leyendas? Estas preguntas nos hacía el maestro Arturo Andrés Roig.
Nosotros los latinoamericanos no podemos darnos el lujo de la desesperanza, es una frase que podemos leer en uno de sus libros. Así, pienso en la palabra mitología. ¿Por qué únicamente los mitos nos refieren a Ícaro y Dédalo, quienes batallaron con sus alas en torno al Sol, pero poco sabemos de Kujanchan, antiguos relatos de los shuar, de este personaje que también tenía alas y que, como el otro, desafió a los dioses?
¿Por qué Grecia o Roma nos han legado su mitología mientras que por nuestras tierras hemos llegado –máximo– a las tradiciones o leyendas?Pío Jaramillo Alvarado señalaba: “Los viejos y cultos europeos no han borrado su prehistoria de una plumada irrespetuosa por haber encontrado las tradiciones de su origen confundidas con la fábula. El sentido de la historia no tiene la rigidez de un proceso judicial, y sus métodos son deductivos, inductivos, de observación y de experiencia. No es el testimonio escrito lo que siempre se ha de exigir sino que, en la naturaleza, en las capas terrestres y hasta en las convulsiones volcánicas, se han de rastrear los datos de la vida de un pueblo... nada hay tan respetable como la leyenda”.
Y esto, para decirnos, por la larga disputa entre oralidad y escritura.
Un trabajo, en este sentido, es el realizado por Amaranta Pico Salguero, en su tesis de maestría Las ‘voladoras’ de Mira. Trayecto de interpretación literaria a partir de la memoria oral, de la Universidad Andina Simón Bolívar.
Señala que, siguiendo a Carlos Pacheco, el grafocentrismo europeo ha ejercido una “violencia epistémica sobre las prácticas que le son ajenas, como la oralidad. Tal noción ha determinado que la literatura sea considerada solamente realizable a través de la escritura y ha dejado la oralidad en un plano casi invisible para los literatos”.
La investigadora afirma: “La tradición oral, a través de sus relatos, es una manifestación cultural que involucra repertorios de códigos expresivos y simbólicos, es un ejercicio de imaginación y comunicación que se reproduce generacionalmente. Mediante la oralidad, la comunidad es a la vez lectora activa de sus mitos y autora portavoz que revitaliza los relatos vivos”.
Esas mitologías aún viven en nuestro Ecuador profundo. Pero no por mucho tiempo: cada ocasión que una voz de los abuelos se extingue, se acaba también una biblioteca.
 

domingo, 5 de enero de 2014

Refranes de Don Quijote

Parece, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma (sic) experiencia, madre de las ciencias todas”, le decía, una tarde, Don Quijote a su escudero mientras cabalgaban por algún lugar de La Mancha. Nuestros abuelos aún llevaban en sus saberes esos dichos listos para cada ocasión: “A Dios rogando y con el mazo dando”, que en otras palabras quiere decir que una persona no puede esperar que un milagro llegue del cielo si no trabaja en la tierra.

Es tan profundo el peso del libro de Miguel de Cervantes que aún escuchamos hoy en día: “Para todo hay remedio, menos para la muerte” o el siempre oportuno “Cada oveja con su pareja”, pero también “Cuando a Roma fueres, haz como vieres”, para mostrarnos que en una tierra extraña debemos acoplarnos a sus costumbres.

Es tan profundo el peso del libro de Miguel de Cervantes que aún escuchamos hoy en día aforismos contenidos en su obra que no pierde vigencia.

Juan Manuel Sánchez Miguel y Jesús María Ruiz Villamor, de Ciudad Real, han escrito el libro Refranero popular manchego, y los refranes del Quijote. Aquí algunos: “En otras casas cuecen habas, y en la mía a calderadas”,  “Entre dos muelas cordales nunca pongas tus pulgares”, “Más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena”, “Cásame en hora mala, que más vale algo que nada”, “Más vale un «toma» que dos «te daré»”, “Vale más buena esperanza que ruin posesión”, “Vale más buena queja que mala paga”, “Tantas veces va el cántaro a la fuente, que quiebra el asa o la frente”, “Pagan a las veces justos por pecadores”, “Aunque la traición aplace, el traidor se aborrece”.

Muchos de los refranes –que son parte de la cultura popular– son dichos por Sancho Panza, hombre simple, porque la erudición es para Don Quijote, representante de los libros de caballería, de quien Cervantes se burla.

Los refranes esconden una sabiduría recogida por voces anónimas a lo largo de generaciones: “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Y en estos tiempos siempre hay que recordar al eterno travieso Cupido: “Un loco hace ciento y el amor hace mil”. Pero también los refranes nos enseñan la prudencia: “No hay que mentar nunca la soga en casa del ahorcado”.

Creo que una de las promesas para este 2014 será volver a las páginas donde el ‘Caballero de la Triste Figura’ batalla contra molinos de viento, se enamora otra vez de Dulcinea del Toboso, y donde el buen Sancho, a quien el hidalgo ha prometido una ínsula (una manzana de terreno) sigue cabalgando con su borrico. Para el lector que aún no ha leído este prodigio aún hay tiempo: “El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”.

http://www.telegrafo.com.ec/opinion/columnistas/item/refranes-de-don-quijote.html
 

jueves, 2 de enero de 2014

El ‘Génesis’ de los cofanes

Como parte de la mitología de Ecuador el amaru o boa amazónica es fundamental. Lo propio sucede con el jaguar, conocido como tigre u otorongo, deidad fundamental de pueblos como los caranquis. Es extraño, pero todas estas cosmogonías nos llegan de la Amazonía donde, por recientes descubrimientos, sabemos que el delicioso cacao ya fue degustado hace más de 5.500 años, allá en la actual Zamora Chinchipe, aunque siempre se creyó que inició en México, hace 3.500 años por los olmecas.
De estas vastas mitologías comparto un texto que escribí en el libro Los dioses mágicos del Amazonas, porque son, también, nuestros orígenes, tan valiosas como el bíblico Génesis. De hecho, si en el mundo griego tienen a Ícaro y su vuelo trágico, los shuar guardan la memoria de Kujanchan, cuando tenía alas. Y esto sucede porque cada pueblo crea a sus propios dioses. Aquí el relato:
Al principio no había animales. Solo Chiga habitaba el mundo. El dios de los cofanes miraba plácido caer las tardes sobre la selva y era él quien haría nacer a los humanos.
Un hombre solía pintarse la cara con los rasgos del tigre. Chiga salió del monte y lo encontró y el cofán pintado tuvo miedo, como si las manchas que tenía en la cara no fueran suficientes para sostener su coraje.
¿Tú vienes para ser tigre? Le dijo Chiga y allí mismo al hombre le crecieron las garras y las huellas en su rostro fueron verdaderas. Después, unos rugidos largos despertaron a la selva.
Fue en esos días que Chiga hizo nacer al tucán. Era también una persona que tenía un collar blanco y más abajo uno rojo.
Usted nacerá secu, le profirió Chiga y fue así que al hombre le nacieron plumas y se fue volando. Un poco más distante había un cofán que hablaba a gritos. Chiga regresó a mirar y le dijo: Usted grita como guacamayo, y esa persona sintió que un pico le brotaba en su rostro y que sus chillidos se volvían más agudos. Era como si la palabra de Chiga fuera el preludio de las transformaciones, como si el hecho de nombrar ya era el inicio de las creaciones.
Y fue así que Chiga de un collar en forma de cruz hizo nacer al caimán. También a betta, como se le conoce al oso hormiguero. Y esto sucedió porque un día Chiga encontró en la selva a una persona que entre más dormía más le agradaba. Chiga lo miró colgado en un árbol y le dijo: Usted parece oso hormiguero. Después de la siesta, el hombre tenía tanta pereza que ni se preocupó que ahora sus manos eran garras encaramadas a los árboles que un día también habían nacido de Chiga.