Fotografías de la obra, que volverá a
escena en enero.
Algunas de las tomas y video, para
promoción, fueron realizadas en Caranqui-cocha (Yahuarcocha), en
Imbabura.
Por favor revise información en:
La poesía –que en sí mismo tiene su ritmo-
es atraída por la danza. Ésta –que tiene su propia música- se ilumina por las
palabras. El resultado: poemas-danza. Si a esto se añada la influencia de la
tradición de Oriente y una puesta en escena que nos recuerdan antiguos rituales
a la luna o al mar, pero desde la influencia contemporánea, estamos ante una
propuesta en busca de la espiritualidad (como si se tratara de un acto zen).
Eso, se podría decir, de la obra “El
árbol, la montaña y tú”, de Camino Rojo, danza-teatro, del director Rodrigo
Herrera Rosas, que se presentará el viernes 16 y sábado 17 de octubre, 20h00,
en el teatro Gran Colombia, de la ciudad de Ibarra, con el auspicio del
Municipio de Ibarra, a través de su Departamento de Cultura y Turismo, y varias
empresas que apuestan por la Cultura, como parte de la construcción de una
identidad que es múltiple.
El evento dancístico es una adaptación
libre de los libros de micropoemas El poeta y la luna, El poeta y el mar y El
poeta y la amada, del escritor Juan Carlos Morales Mejía, una serie de obras
literarias que nos recuerdan a los haikus japoneses pero, obviamente, cantados
en el lenguaje de nuestro tiempo, como La muralla: Un beso suyo / y se
desmorona / todo el imperio; o El resplandor: Un poeta sueña en su amada / bajo
la luna nómada / ese instante es más eterno / que el resplandor / de miles de
espadas / en el campo de batallar.
Como se sabe, el haiku ha sido cultivado
en el país del Sol Naciente desde hace varios siglos y, al tener una estructura
corta no exenta de profundidad, ha encontrado –lejos de su aparente rigidez-
nuevos formas interpretativas que han llamado la atención de poetas como Jorge
Luis Borges (¿Es un imperio esa luz que se apaga o una luciérnaga?) o el poeta
ecuatoriano Jorge Carrera Andrade (Nuez: / Sabiduría comprimida / diminuta
tortuga vegetal, / cerebro de duende / paralizado por la eternidad).
En la obra, de una duración aproximada de
45 minutos, estarán en escena Carlos Cortez Terán, Paola Cabrera , Maikol
Estacio y Richard Vallejos, acompañados por las diversas melodías de
Jhon Williams, Shakuhachi, Sopor Aeternur, Owain Phyfe, que han interrogado la
profundidad de la música de la tierra de los samuráis, pero también de las
geishas.