sábado, 21 de abril de 2012

Caranquis: los señores del maíz


¿Por qué en la actual provincia de Imbabura y el norte de Pichincha se construyeron más de 5.000 tolas, en el llamado período de Integración? ¿Por qué estos pueblos, como los caranquis asentados desde el 500 al 1500 de N.E., adoraban a los montes, como el Taita Imbabura, y creían que las lagunas, vertientes y cascadas eran dioses? ¿Quiénes fueron estos hombres y mujeres que resistieron, durante 17 años, la expansión incásica, hasta culminar en la hecatombe de Yahuarcocha, donde perecieron 20.000 personas?
Estas preguntas fueron planteadas para editar el libro “Caranquis”, una iniciativa de la Universidad Técnica del Norte, y su Instituto de Altos Estudios, donde se reúnen análisis de Chantal Caillavet, José Echeverría Almeida, Waldemar Espinosa Soriano, Segundo Moreno Yánez, Santiago Ontaneda Luciano, Galo Ramón Valarezo, entre otros.
La distribución y ubicación de sitios de montículos están íntimamente relacionadas con el control de los pisos ecológicos y las grandes obras de infraestructura agrícola, conocida como microverticalidad, nos dice uno de sus ensayos.
A cada piso ecológico le corresponde un sistema de producción: el páramo, a 3.600 msnm, está destinado a la cacería y recolección de paja; a 3.000 msnm se encuentran las sementeras de papas, oca, melloco y quinua; los valles templados de 2.000 a 3.000 msnm están destinados al cultivo intensivo del maíz (precisamente donde están los caranquis); debajo de los 2.000 msnm y en las cuencas de los ríos se desarrolló el intercambio intrarregional, con productos como ají, coca; por lo demás, esta última exclusiva de los yachacs o sabios andinos.
Estas maneras de comerciar entre hermanos, por intermedio de los mindaláes, se realizaba de manera horizontal, es decir entre las actuales provincias de Sucumbíos, desde donde llegaban los mitos; Carchi, Imbabura, Pichincha, Esmeraldas y hasta Manabí. De hecho, en el reciente hallazgo de los Señores de Huataviro, cerca de San Antonio de Ibarra, los investigadores constataron un bellísimo traje realizado con diminutas conchas spondylus (lástima que aún no existe seguimiento de esta importante tola, casi destruida por una retroexcavadora).
Acaso en la historia de los caranquis estén las pautas de nuestro destino como pueblo, en temas fundamentales que aún nos atañen: control del agua, convertida en deidad; intercambio de pisos ecológicos; solidaridad y reciprocidad (las claves del Buen Vivir o de la Economía Solidaria); y, por supuesto, Soberanía Alimentaria, sobre la  base del maíz, de los tamales a las humitas.
 
Tomada de la edición impresa del Sábado 24 de Diciembre del 2011
 

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