jueves, 11 de julio de 2013

Tiempo de hadas y cosechas

En la serranía andina, en estos días, continúan las fiestas del solsticio, que tienen varios nombres: sanjuanes, jatunpunchas y, recientemente, intitaymis. El 21 de junio se celebra en el hemisferio norte el día más largo del año. Definitivamente no es un día como los demás, la naturaleza y los humanos se disponen a celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia.
Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltas por los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres; además, se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.
En un principio se creía que el Sol no volvería a su esplendor total, ya que después de esta fecha los días eran cada vez más cortosLa celebración del solsticio de verano es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el Sol no volvería a su esplendor total, ya que después de esta fecha los días eran cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del pleno verano, o 20 de junio, para simbolizar el poder del Sol y ayudarle a renovar su energía.
En tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de las montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones con antorchas y se echaban  ruedas ardiendo colinas abajo y a través de los campos. A menudo se bailaba y saltaba alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias demoníacas y asegurar el renacimiento del Sol.
Se puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros antepasados, tan amigos de  observar  las estrellas, se dieron cuenta de que en determinada época del año el Sol se mueve  desde una posición perpendicular sobre el trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer. El día que veremos al Sol ponerse más al sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos ponerse más al norte es el 21 de junio. Hablando propiamente del solsticio de verano, en esta fecha el eje de la Tierra está inclinado 23,5 grados hacia el Sol. Esto ocasiona que, en el hemisferio norte, el 21 de junio sea el día más largo del año.
En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas” y, en parte, no les faltaba razón. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre).
 

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